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FRASES Y REFLEXIONES!!!!

La idea es que todos colaboren desde diferentes lugares del planeta, con aquellas frases que nos atraparon por algo en especial y no sólo por quién las dijo!!!!!

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Foro de discusión

Verdaderos valores 1 respuesta 

 Lo que importa es el contenido , no el continente !                                                                 Continuar

Iniciada por maria elena Montan. Última respuesta de marta martinez meza Sep 22, 2011.

VERDAD...... 1 respuesta 

No esperes nada del azar,avanza cada día con fé inquebrantable y serás dueño de tu destino.…Continuar

Iniciada por Marta Elena LB. Última respuesta de Carlos Abel Agnes Jun 23, 2011.

LA BELLEZA !! 7 respuestas 

Tal vez lo que es bello para ti no lo esparami, ¿Qué tomamos por belleza?La del al ma, la del espíritu, la que da la naturaleza,...???Es un término demasiado abstracto para ponerlo en discusión, pero…Continuar

Etiquetas: belleza!!!!, La

Iniciada por Rosa Blanca Rovere Soria. Última respuesta de beatriz aida Ene 11, 2011.

Muro de comentarios

Comentario de Ana Maria el noviembre 28, 2010 a las 8:07pm
Rosa, te paso la inquietud, si alguien se quiere acoplar, para conocernos y despedir el año.....Eliminar comentario La gran aldea
Av. Maipú 1255 - [ Vicente Lopez ] Buenos Aires
Tel: 4796-5184
Aqui les paso la dirección del restaurante, por favor traten de venir TODOS!!!!!
Comentario de Carlos Abel Agnes el noviembre 28, 2010 a las 8:11pm
EL SABADO 18 A LAS 12 hs
Comentario de Ana Maria el noviembre 28, 2010 a las 8:14pm
Sabado 18 a las 13!!!!!
Comentario de NORMA ELENA CASAL el noviembre 29, 2010 a las 11:19am
Es facil detectar las carecias ajenas.Pero es más utíl descubrir las propias. Nos averguenzan nuestras carencias físicas Y deberian avergonzarnos nuestra carencias espirituales. del sr Narosky
Comentario de Ana Maria el noviembre 29, 2010 a las 11:28am
La persona que siempre busca errores, difícilmente encuentra otra cosa.
Cualquier persona quejumbrosa, dirá que el éxito no es sino suerte.
Los niños nacen con optimismo y el mundo trata poco a poco, de disuadirlos.
El hecho es que cuanto más te quejes, menos lograrás.
Una vida quejosa es un surco profundo.
...La única diferencia entre el surco y la tumba es el tiempo.
Un espíritu de queja primero llama, después es un invitado y al final es el amo.
Algunas personas siempre encuentran lo malo en cualquier situación.
¿Conoces a alguien así? ¿Cuántos quejumbrosos prósperos conoces?.
Las pequeñas cosas afectan sus pequeñas mentes.
Algunas personas están seguras, de que pueden mover montañas,si algún otro les despeja las rocas del camino.
Algunas de las personas más desilusionadas en este mundo, son las que reciben lo que les corresponde.
La miseria quiere su compañía Los quejosos se atraen entre sí, mientras que repelen a la gente positiva.
Cuando Dios se dispone a bendecirte, no te envía personas quejumbrosas, sino que te manda a los que están llenos de fe, poder y amor.
Cuando sientas deseos de quejarte, entrega tu situación a Dios.
No te quejes, recuerda que la rueda que más chilla, es siempre la que se cambia primero.
Si te quejas de otras personas, no tendrás tiempo para amarlas.
Vive como una exclamación, no como una explicación
Comentario de Ana Maria el noviembre 29, 2010 a las 11:42am
A veces los triunfadores no son aquellos a los que todo el mundo aplaude y reconoce.

No son los que construyeron grandes obras, dejaron constancia de su liderazgo o viajaron, en primera clase.


A veces los triunfadores no son los administradores geniales, ni los visionarios del futuro, o los grandes emprendedores. Por ello, tal vez no los reconoceríamos en medio de tanto pensador, filósofo o tecnólogo, que supuestamente conducen a este mundo por la senda del progreso.

A veces el triunfador no es el negociador internacional, o el hacedor de empresas de clase mundial o el deslumbrante estadista que asiste a reuniones cumbre.

No es el que se afana por exportar mucho, sino el que todavía se importa a sí mismo.

Porque el triunfador puede ser también el que calladamente lucha por la justicia, aunque no sea un gran orador o un brillante diplomático.

El triunfador puede ser igualmente el que venció la ambición desmedida y no fue seducido por la vanidad o el poder.

Es triunfador el que no obstante que no viajó mucho al extranjero, con frecuencia hizo travesías hacia el interior de sí mismo para dimensionar las posibilidades de su corazón.


Es el que quizás nunca alzó soberbio su mano en el podium de los vencedores, pero triunfó calladamente en su familia y con sus amigos y los cercanos a su alma.


Es, quizá, el que nunca apareció en las páginas de los periódicos, pero sí en el diario de Dios; el que no recibió reconocimientos, pero siempre obtuvo el de los suyos; el que nunca escribió libros, pero sí cartas de amor a sus hijos y el que pensó en redimir a su país a través de la asfixiante aventura de su trabajo común y rutinario y aquel que prefirió la sombra, porque, finalmente, es tan importante como la luz.

A veces el triunfador no es el que tiene una esplendorosa oficina, ni una secretaria ejecutiva, ni posee tres maestrías; no hace planeación estratégica ni elabora reportes o evalúa proyectos, pero su vida tiene un sentido, hace planes con su familia, tiene tiempo para sus hijos y encuentra fascinante disfrutar de la hermosa danza de la vida.

A veces el triunfador no es el pasa a la historia, sino el que hace posible la historia; el que encuentra gratificante convencer y no sólo vencer y el que de una manera apacible y decidida lucha por hacer de este mundo un mejor lugar para vivir. Es el que sabe que aunque sólo vivirá una vez, si lo hace con maestría, con una vez le bastará.

A veces el triunfador no tiene que ser el que construyó grandes andamiajes y estructuras administrativas, pero supo cómo construir un hogar; no es el que tiene un celular, pero platica con sus hijos, no tiene correo electrónico, pero conoce y saluda a sus vecinos, no ha ido al espacio exterior, pero es capaz de ir hacia su espacio interior y sin haber realizado grandes obras arquitectónicas, supo construirse a sí mismo y fue, como dice el poeta, el cómplice de su propio destino.

A veces el triunfador suele ser Teresa de Calcuta, o Francisco de Asís o Nelson Mandela, o tal vez la enfermera callada, el obrero sencillo y el campesino olvidado, porque como personas triunfaron sobre la apatía o el desencanto y con su esfuerzo cotidiano establecieron la diferencia.

Tu decides si quieres ser UN triunfador!

Los Triunfadoresde Psicologia, Manejo de Energias y Terapias Alternativas, el Domingo, 28 de noviembre de 2010 a las 0:32
A veces los triunfadores no son aquellos a los que todo el mundo aplaude y reconoce.

No son los que construyeron grandes obras, dejaron constancia de su liderazgo o viajaron, en primera clase.


A veces los triunfadores no son los administradores geniales, ni los visionarios del futuro, o los grandes emprendedores. Por ello, tal vez no los reconoceríamos en medio de tanto pensador, filósofo o tecnólogo, que supuestamente conducen a este mundo por la senda del progreso.

A veces el triunfador no es el negociador internacional, o el hacedor de empresas de clase mundial o el deslumbrante estadista que asiste a reuniones cumbre.

No es el que se afana por exportar mucho, sino el que todavía se importa a sí mismo.

Porque el triunfador puede ser también el que calladamente lucha por la justicia, aunque no sea un gran orador o un brillante diplomático.

El triunfador puede ser igualmente el que venció la ambición desmedida y no fue seducido por la vanidad o el poder.

Es triunfador el que no obstante que no viajó mucho al extranjero, con frecuencia hizo travesías hacia el interior de sí mismo para dimensionar las posibilidades de su corazón.


Es el que quizás nunca alzó soberbio su mano en el podium de los vencedores, pero triunfó calladamente en su familia y con sus amigos y los cercanos a su alma.


Es, quizá, el que nunca apareció en las páginas de los periódicos, pero sí en el diario de Dios; el que no recibió reconocimientos, pero siempre obtuvo el de los suyos; el que nunca escribió libros, pero sí cartas de amor a sus hijos y el que pensó en redimir a su país a través de la asfixiante aventura de su trabajo común y rutinario y aquel que prefirió la sombra, porque, finalmente, es tan importante como la luz.

A veces el triunfador no es el que tiene una esplendorosa oficina, ni una secretaria ejecutiva, ni posee tres maestrías; no hace planeación estratégica ni elabora reportes o evalúa proyectos, pero su vida tiene un sentido, hace planes con su familia, tiene tiempo para sus hijos y encuentra fascinante disfrutar de la hermosa danza de la vida.

A veces el triunfador no es el pasa a la historia, sino el que hace posible la historia; el que encuentra gratificante convencer y no sólo vencer y el que de una manera apacible y decidida lucha por hacer de este mundo un mejor lugar para vivir. Es el que sabe que aunque sólo vivirá una vez, si lo hace con maestría, con una vez le bastará.

A veces el triunfador no tiene que ser el que construyó grandes andamiajes y estructuras administrativas, pero supo cómo construir un hogar; no es el que tiene un celular, pero platica con sus hijos, no tiene correo electrónico, pero conoce y saluda a sus vecinos, no ha ido al espacio exterior, pero es capaz de ir hacia su espacio interior y sin haber realizado grandes obras arquitectónicas, supo construirse a sí mismo y fue, como dice el poeta, el cómplice de su propio destino.

A veces el triunfador suele ser Teresa de Calcuta, o Francisco de Asís o Nelson Mandela, o tal vez la enfermera callada, el obrero sencillo y el campesino olvidado, porque como personas triunfaron sobre la apatía o el desencanto y con su esfuerzo cotidiano establecieron la diferencia.

Tu decides si quieres ser UN triunfador!


Los Triunfadoresde Psicologia, Manejo de Energias y Terapias Alternativas, el Domingo, 28 de noviembre de 2010 a las 0:32
A veces los triunfadores no son aquellos a los que todo el mundo aplaude y reconoce.

No son los que construyeron grandes obras, dejaron constancia de su liderazgo o viajaron, en primera clase.


A veces los triunfadores no son los administradores geniales, ni los visionarios del futuro, o los grandes emprendedores. Por ello, tal vez no los reconoceríamos en medio de tanto pensador, filósofo o tecnólogo, que supuestamente conducen a este mundo por la senda del progreso.

A veces el triunfador no es el negociador internacional, o el hacedor de empresas de clase mundial o el deslumbrante estadista que asiste a reuniones cumbre.

No es el que se afana por exportar mucho, sino el que todavía se importa a sí mismo.

Porque el triunfador puede ser también el que calladamente lucha por la justicia, aunque no sea un gran orador o un brillante diplomático.

El triunfador puede ser igualmente el que venció la ambición desmedida y no fue seducido por la vanidad o el poder.

Es triunfador el que no obstante que no viajó mucho al extranjero, con frecuencia hizo travesías hacia el interior de sí mismo para dimensionar las posibilidades de su corazón.


Es el que quizás nunca alzó soberbio su mano en el podium de los vencedores, pero triunfó calladamente en su familia y con sus amigos y los cercanos a su alma.


Es, quizá, el que nunca apareció en las páginas de los periódicos, pero sí en el diario de Dios; el que no recibió reconocimientos, pero siempre obtuvo el de los suyos; el que nunca escribió libros, pero sí cartas de amor a sus hijos y el que pensó en redimir a su país a través de la asfixiante aventura de su trabajo común y rutinario y aquel que prefirió la sombra, porque, finalmente, es tan importante como la luz.

A veces el triunfador no es el que tiene una esplendorosa oficina, ni una secretaria ejecutiva, ni posee tres maestrías; no hace planeación estratégica ni elabora reportes o evalúa proyectos, pero su vida tiene un sentido, hace planes con su familia, tiene tiempo para sus hijos y encuentra fascinante disfrutar de la hermosa danza de la vida.

A veces el triunfador no es el pasa a la historia, sino el que hace posible la historia; el que encuentra gratificante convencer y no sólo vencer y el que de una manera apacible y decidida lucha por hacer de este mundo un mejor lugar para vivir. Es el que sabe que aunque sólo vivirá una vez, si lo hace con maestría, con una vez le bastará.

A veces el triunfador no tiene que ser el que construyó grandes andamiajes y estructuras administrativas, pero supo cómo construir un hogar; no es el que tiene un celular, pero platica con sus hijos, no tiene correo electrónico, pero conoce y saluda a sus vecinos, no ha ido al espacio exterior, pero es capaz de ir hacia su espacio interior y sin haber realizado grandes obras arquitectónicas, supo construirse a sí mismo y fue, como dice el poeta, el cómplice de su propio destino.

A veces el triunfador suele ser Teresa de Calcuta, o Francisco de Asís o Nelson Mandela, o tal vez la enfermera callada, el obrero sencillo y el campesino olvidado, porque como personas triunfaron sobre la apatía o el desencanto y con su esfuerzo cotidiano establecieron la diferencia.

Tu decides si quieres ser UN triunfador!
Comentario de Marissa el diciembre 5, 2010 a las 3:05pm
buenas. Me llamo Marisa, escribo desde Madrid, España y deseo compartir una frase que me digo a mi misma cuando mi animo esta débil o creo que me están intentando convencer de algo que no admite mi interior. espero que les guste.
"Yo elijo lo que deja huella en mi"

un abrazo

Marisa
Comentario de Rosa Blanca Rovere Soria el diciembre 5, 2010 a las 4:12pm
Excelente Marisa y bienvenida al grupo !!!!!
Comentario de NORMA ELENA CASAL el diciembre 9, 2010 a las 10:17am
Uno llega a ser grande por lo que lee, no por lo que escrive
Comentario de BETTY el diciembre 9, 2010 a las 2:37pm
¡Exelente Marisa,ojalá todos podamos elegir lo que no nos deja huella!!!

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